Nuestra experiencia en #vidriosybarras con Ecovidrio

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Por Leo Bensadón.

“Qué bonito es el reciclaje” pensé varias veces durante el segundo #vidriosybarras, que consistió en la visita a la planta de reciclaje de vidrio de Ajalvir que organizó Ecovidrio hace unos días, y a la que fuimos acompañando a nuestros amigos del Instituto Superior del Medio Ambiente. Qué bonito es ver lo que podemos llegar a hacer para que la vida en las grandes ciudades sea sostenible. Una planta, 70 trailers por semana, 90.000 toneladas de vidrio reciclado al año, sin químicos, sin necesidad de agua en el proceso, sólo con sistemas mecánicos, ópticos y magnéticos. En el fondo, todo el proceso está centrado en quitar todas las impurezas que tiramos al contenedor verde cuando no deberíamos hacerlo: corchos, tapones de botellas, bolsas de plástico, botellas de plástico, y todo lo que os podáis imaginar. Ni una palabra desde Ecovidrio quejándose de cómo reciclamos y de por qué no somos un poco más selectivos al hacerlo. Pero difícil no pensar que un poco más de esfuerzo de todos, a la hora de separar nuestros residuos, reduciría considerablemente la complejidad y el gasto energético de los procesos de reciclaje.

Separación selectiva del vidrio en la planta de reciclaje de Ajalvir

Separación selectiva del vidrio en la planta de reciclaje de Ajalvir

De todas formas, veamos las cosas desde el punto de vista positivo. Los que ya tenemos unos añitos recordamos tiempos anteriores a los contenedores verdes y de otros colores. En una generación, ahora forma parte de nuestras vidas el separar nuestros residuos, de manera más o menos concienciada, con el fin de poder reutilizarlos y reducir lo que quemamos y desperdiciamos. De todo lo que reciclamos, la eficiencia es superior en el vidrio frente a todo lo demás: separamos mejor (de 100 toneladas que llegan a la planta, salen 94 de vidrio reaprovechable directamente en los hornos de las vidrieras), el proceso es más sencillo y consume menos energía que los demás, y el producto resultante del reciclado es directamente aprovechable y más eficiente en su reutilización que la materia prima (el vidrio reciclado se puede meter en hornos a 1.700 grados, una temperatura bastante inferior a la necesaria para el silicio).

Así queda el vidrio blanco ya separado y preparado para reciclar

Así queda el vidrio blanco ya separado y preparado para reciclar

Aquí podéis ver en vídeo el resumen de la visita

Pero es necesario seguir avanzando, y a un ritmo mayor, en la concienciación para hacer que nuestra sociedad sea sostenible a largo plazo. Ya sé que es un tópico, pero no olvidemos nunca las tres erres en nuestro día a día y especialmente la primera de ellas: Reduzcamos nuestros consumos en todo lo que hacemos cada día, todos sabemos que consumimos mucho más de lo que realmente necesitamos. Esta es con diferencia la erre más importante. Reutilicemos lo que usamos cada día, y metamos en este concepto todo lo relacionado con la economía colaborativa. Y cuando ya no se pueda reutilizar más, reciclemos todo lo que podamos, y hagámoslo bien; pensemos lo que echamos en cada contenedor, ayudemos entre todos a que el proceso funcione.