El urbanismo debe ser para las personas

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Uno de los síntomas de la desconexión actual entre la construcción de viviendas (o la urbanización de terrenos) y las necesidades reales de la gente son las construcciones vacías, pisos a medio levantar y rotondas y aceras en medio de la nada que nos ha dejado la burbuja inmobiliaria.

Constructores, planificadores urbanísticos y ayuntamientos pusieron por delante sus ansias de crecimiento y enriquecimiento, generando proyectos y actuaciones sin sentido que han transformado el medio… sin remedio. Y todo ello sin consultar ni satisfacer las necesidades reales de las personas que deben habitar esos espacios.


Las rotondas cuentan como espacios verdes a efectos de la planificación, pero los vecinos no pueden disfrutar de ellas. Son espacios desperdiciados.

¿Necesitamos un campo de golf o necesitamos zonas verdes donde pasear con sombra sin tener que emplear la mitad del presupuesto en agua?

¿Necesitamos usar el coche para llegar a todo lo que compone nuestra vida cotidiana o necesitamos proximidad y tráfico pacificado para poder vivir con menos estrés y más seguridad?

¿Necesitamos una rotonda en cada cruce con su correspondiente escultura de a millón de euros o preferiríamos invertir ese presupuesto en otros servicios?

¿Valen las viviendas lo que valen por estar en una zona de futuro desarrollo o porque se ha invertido en materiales y mecanismos de eficiencia energética?


Nación Rotonda es un inventario visual del desastre urbanístico español de los últimos 15 años. A día de hoy tienen 700 ejemplos documentando los efectos de la burbuja inmobiliaria y la mala ordenación del territorio.

¿Qué hacemos ahora? Podemos derruirlo y tratar de recuperar los espacios naturales degradados. Podemos aprovechar lo ya construido y adaptarlo a las necesidades reales de los vecinos. Podemos rehabilitar y asegurarnos de que las viviendas y las comunidades son eficientes y amigables. Será mejor que tener un espacio yermo y desocupado, pero siempre será un parche a la mala planificación y a que otros hayan antepuesto sus intereses y hayan tomado las decisiones que condicionan las necesidades y el día a día de la gente.

Las viviendas deben ser diseñadas por y para las personas que las habitan. Es necesaria una mejor planificación y la agrupación de gente afín que pueda maximizar el rendimiento de sus principales recursos: dinero, energía y, sobre todo, tiempo. Las dimensiones, las distancias, los espacios y los usos son decisiones que toman los cohousers cuando diseñan su vivienda y su comunidad, porque ellos son quienes mejor conocen sus necesidades.

Si tienes curiosidad por conocer algunos de estos desastres urbanísticos, en la web de Nación Rotonda puedes ver las fotografías comparativas del antes y el después (mediante un deslizador sobre la foto como los que mostramos en esta entrada) o seguirles en Twitter.